El peso de la respuesta
Hay una pregunta que arrastra todo el proyecto de Daesung Lee. Es una pregunta de hijo, una pregunta que busca el sentido de la existencia en el umbral de la pérdida. “Mamá, si existiera la reencarnación, ¿qué querrías ser en tu próxima vida?”. La respuesta de su madre es un golpe seco, una negativa absoluta. “No quiero renacer”.
Esa frase es el eje de todo lo que vemos en su serie Nirvana. Como fotógrafo, me resulta fascinante cómo Lee toma ese rechazo a la continuidad, ese cansancio de un ciclo de vida que ha sido, para muchas mujeres de su generación, un ciclo de silencios y deberes bajo el confucianismo, y lo transforma en algo luminoso. No busca la tragedia. Busca la trascendencia a través del juego.

Sus padres, convertidos en estrellas. Fotografía: Daesung Lee, serie Nirvana (© Daesung Lee).
La madre como colaboradora
Lo primero que te atraviesa al ver las imágenes de Daesung Lee es que no estás ante un fotógrafo que “usa” a un sujeto. No hay rastro de esa mirada que busca la foto perfecta a costa de la dignidad de la persona. Al contrario, Lee describe su proceso como algo similar a cuando los niños juegan a disfrazarse. Es un trabajo de complicidad total.
La madre de Lee no es un objeto de estudio, es una colaboradora creativa. Ella participa en la construcción de este universo surrealista. Esta es una lección de humildad para cualquiera que trabaje el retrato. La agencia de la persona retratada no es algo que se le otorga, es algo que se construye juntos en el estudio o en el patio de la casa. Al elevarla a ella como sujeto activo, Lee está subvirtiendo décadas de una historia donde la mujer coreana de los años setenta era, ante todo, un pilar invisible de la estructura familiar.
Estrellas de mar y manos de divinidad
Las imágenes son visualmente impactantes porque mezclan lo cotidiano con lo mítico de una forma muy orgánica. Hay una foto que me ha dejado pensando días. En ella, su madre parece flotar entre estrellas. Pero no son estrellas de cielo, son estrellas de mar que los pescadores locales han recogido de las redes. El contraste entre la textura orgánica de la estrella de mar y el fondo oscuro crea una atmósfera de sueño que es pura poesía visual.

Ocho brazos para un trabajo inagotable. Fotografía: Daesung Lee, serie Nirvana (© Daesung Lee).
En otra pieza, Lee recurre a la iconografía religiosa para hablar de la carga de ser mujer. Su madre aparece con múltiples brazos, evocando a la bodhisattva Guanyin. El comentario de Lee es demoledor: “aunque tuviera diez manos no me bastaría”. Es una metáfora visual sobre el trabajo inagotable, sobre la gestión de las tres generaciones que convivían bajo un mismo techo y sobre la carga emocional que se silenciaba para mantener la armonía del hogar. Es un uso del surrealismo que no es gratuito, sino que es la única forma de hacer visible lo invisible.
El rojo de la memoria y el frío de los pies
Hay detalles en estas fotografías que te obligan a frenar. No son solo composiciones estéticas, son narrativas de la identidad. El uso del color rojo es constante. No es un rojo arbitrario. Es el color de la ropa interior térmica, un color vinculado a la tradición coreana cuando un hijo recibe su primer sueldo. Es un color que habla de cuidado, de éxito familiar y de supervivencia.

El pelo rizado de las ajumma y una cesta que corona. Fotografía: Daesung Lee, serie Nirvana (© Daesung Lee).
Y luego están los pies. Lee fotografía a su madre con zapatos transparentes de pediluvio. Nos cuenta que sus pies siempre han sido fríos desde que lo parió en casa. Ese detalle, casi clínico pero profundamente íntimo, nos aterriza en la realidad física de la mujer. Nos recuerda que detrás de la diosa de ocho brazos o de la mujer que vuela entre estrellas, hay un cuerpo que siente, que sufre el clima y que tiene una historia biológica propia. Es el equilibrio perfecto entre lo mítico y lo terrenal.
El humor como herramienta de duelo
Daesung Lee ha cubierto temas de una dureza extrema, desde la guerra de Bosnia hasta el cambio climático. Por eso me resulta tan valioso su giro hacia este enfoque ligero y juguetón. A menudo pensamos que para hablar de temas profundos como el fin de la vida o el peso del patriarcado necesitamos tonos sombríos y composiciones pesadas.
Lee nos demuestra lo contrario. El humor y lo lúdico son herramientas de resistencia. Al fotografiar a su madre con piernas cómicamente largas colgando de un tejado, o con suéteres decorados con estrellas, está creando una memoria compartida que es dulce y no amarga. Está preparando el terreno para la despedida. No está documentando una muerte, está celebrando una existencia.
Para los que trabajamos con la imagen, Nirvana es un recordatorio de que el retrato más poderoso no es el que captura una cara, sino el que captura una verdad compartida entre dos personas que se reconocen.
Todas las imágenes son obra de Daesung Lee (© Daesung Lee), de la serie Nirvana, reproducidas con fines de crítica y reseña. Puedes ver el proyecto completo en daesunglee.com/nirvana. Si Daesung Lee desea que retire alguna imagen, basta con que me lo pida.
